MOTIVACIÓN DE LA DERIVADA
Los problemas típicos que
dieron origen al Cálculo Infinitesimal, comenzaron a plantearse en la época
clásica de Grecia (siglo III a.C.), pero, no se encontraron métodos
sistemáticos de resolución hasta 20 siglos después (en el siglo XVII por obra
de Newton y Leibnitz).
Leibnitz, fue uno
de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, y se le reconoce como
"El último genio universal". Realizó profundas e importantes
contribuciones en las áreas de metafísica,
epistemología,
lógica,
filosofía de la religión, así como a la matemática, física, geología,
jurisprudencia e historia. Incluso Denis Diderot,
el filósofo deísta francés del siglo XVIII, cuyas opiniones no podrían estar en
mayor oposición a las de Leibniz, no podía evitar sentirse sobrecogido ante sus
logros, y escribió en la Enciclopedia:
"Quizás nunca haya un hombre leído tanto, estudiado tanto, meditado más y
escrito más que Leibniz...
Lo que ha elaborado sobre el mundo, sobre Dios, la naturaleza y el alma es de la más sublime elocuencia. Si sus ideas hubiesen sido expresadas con el olfato de Platón, el filósofo de Leipzig no cedería en nada al filósofo de Atenas.
Lo que ha elaborado sobre el mundo, sobre Dios, la naturaleza y el alma es de la más sublime elocuencia. Si sus ideas hubiesen sido expresadas con el olfato de Platón, el filósofo de Leipzig no cedería en nada al filósofo de Atenas.



